
Martes 13
Coño martes y trece y encima anoche la camarera de mirada oblicua. Menos mal que no creo en la suerte, si no debería empezar a preocuparme. El despertador suena a las 6h. Noche cerrada todavía. Nos preparamos y a las 6.45h. ya caminamos por las calles de Mérida.
Coincidimos con una mujer que sale de casa a esas horas y se lleva un buen susto (Y yo que pensaba que no éramos tan feos;-) Atravesamos la ciudad de noche y al llegar al acueducto empieza a clarear y aprovecho para las primeras fotos del día. Me sorprende el ruido de las cigüeñas en sus nidos.
Caminamos un buen rato por la carretera siguiendo las flechas amarillas del camino mozarabe a Santiago. Nos perdemos los primeros miliarios por culpa de las puñeteras flechas. Cuando llegamos al embalse de Proserpina descubrimos que viene un peregrino detrás de nosotros, al poco nos adelanta y saluda fríamente. Ángel y yo coincidimos en la prisa que parece tener.
Entramos en el camino de tierra y las flechas empiezan a estar en las encinas o en las rocas. Muy poco después encontramos al peregrino de las prisas sentado en una roca descalzo y nos dice que ha metido los pies en un charco y está esperando a que se le sequen las zapatillas.
Como en el fondo soy un bocazas no me pude callar y suelto: “Ya decía mi abuelo que tanta prisa, no podía ser buena” Ambos reímos con ganas (el miércoles seré yo el del charco y me acordare del pobre hombre)
Sobre las 11h. Llegamos a Aljucén entramos en el único bar y nos comemos unos bocadillos. Es lo primero que tomamos hoy pues a la hora que hemos salido de Mérida no hemos encontrado nada abierto para desayunar.
Continuamos el camino adentrándonos en el campo entre miles de encinas algunas milenarias. De pronto de detrás de una encina aparece un TORO NEGRO. Joderrrrrr nos mira como si fuésemos su almuerzo. Tiene una mirada penetrante que dice claramente que cualquier intento de lo que sea, lo pagaremos caro.
Así que caminamos rápido y lo mas lejos posible de el. Nos sigue con la mirada la verdad es que me he soltado la sujeción de la mochila por si había que salir corriendo, dejarle la mochila para que se entretuviera con ella. y mientras poder escapar aunque sea a la cima de un árbol. Quien me manda a mí llevar una mochila roja:-S
Coño martes y trece y encima anoche la camarera de mirada oblicua. Menos mal que no creo en la suerte, si no debería empezar a preocuparme. El despertador suena a las 6h. Noche cerrada todavía. Nos preparamos y a las 6.45h. ya caminamos por las calles de Mérida.
Coincidimos con una mujer que sale de casa a esas horas y se lleva un buen susto (Y yo que pensaba que no éramos tan feos;-) Atravesamos la ciudad de noche y al llegar al acueducto empieza a clarear y aprovecho para las primeras fotos del día. Me sorprende el ruido de las cigüeñas en sus nidos.
Caminamos un buen rato por la carretera siguiendo las flechas amarillas del camino mozarabe a Santiago. Nos perdemos los primeros miliarios por culpa de las puñeteras flechas. Cuando llegamos al embalse de Proserpina descubrimos que viene un peregrino detrás de nosotros, al poco nos adelanta y saluda fríamente. Ángel y yo coincidimos en la prisa que parece tener.
Entramos en el camino de tierra y las flechas empiezan a estar en las encinas o en las rocas. Muy poco después encontramos al peregrino de las prisas sentado en una roca descalzo y nos dice que ha metido los pies en un charco y está esperando a que se le sequen las zapatillas.
Como en el fondo soy un bocazas no me pude callar y suelto: “Ya decía mi abuelo que tanta prisa, no podía ser buena” Ambos reímos con ganas (el miércoles seré yo el del charco y me acordare del pobre hombre)
Sobre las 11h. Llegamos a Aljucén entramos en el único bar y nos comemos unos bocadillos. Es lo primero que tomamos hoy pues a la hora que hemos salido de Mérida no hemos encontrado nada abierto para desayunar.
Continuamos el camino adentrándonos en el campo entre miles de encinas algunas milenarias. De pronto de detrás de una encina aparece un TORO NEGRO. Joderrrrrr nos mira como si fuésemos su almuerzo. Tiene una mirada penetrante que dice claramente que cualquier intento de lo que sea, lo pagaremos caro.
Así que caminamos rápido y lo mas lejos posible de el. Nos sigue con la mirada la verdad es que me he soltado la sujeción de la mochila por si había que salir corriendo, dejarle la mochila para que se entretuviera con ella. y mientras poder escapar aunque sea a la cima de un árbol. Quien me manda a mí llevar una mochila roja:-S

2 comentarios:
Si la cosa va de cuernos entonces mejor no opino, jajaja,
un abrazo amigo
Marcos
Marcossss que alegria tío. Un mega abrazo. Estas por aqui?
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