
Cuentan mis mayores, que cuando llegaba “Carnestoltes” o carnaval era típico que los chicos demostraran sus afectos o desafectos a las chicas del siguiente modo. Se guardaban los cantaros que se resquebrajaban o se reparaban los que se rompían durante el año y se guardaban para esta fecha.
Llegado el día de carnestoltes el cántaro se llenaba de naranjas, uvas pasas, almendras y los chicos llevaban a casa de sus pretendidas esos cantaros. Lo curioso es la manera que tenían de entregarlos pues se acercaban sigilosamente a la puerta de la casa la abrían (antes en los pueblos las puertas de las casas estaban siempre abiertas) y tiraban el cántaro dentro.
El ruido del cántaro al romperse y las frutas por los suelos dejaban claro que el amor rondaba por aquella casa. En caso de desamor el cántaro se llenaba de otras cosas. Huevos podridos, tierra, y los que más mala leche tenían pues cosas peores.
Pues bien ahora que ya no pasará, os confieso que he pedido dos cajas de Naranjas (thomson por supuesto) y dos de limones.
Como sabéis el día doce iré a Mérida y confiaba en ir por la ruta sur. Eso suponía pasar por la ciudad de varios de vosotros y que mejor modo de mostrar mi afecto que llevaros unas bolsas a modo de cántaros, llenas de naranjas y limones.
El caso es que ayer mi querido compañero de aventura (Si, ese que hoy se apunta y mañana se borra) pues me confirma que si viene, pero que tenemos que ir por la ruta norte. Así que me quedan varias posibilidades.
a) Darle con una thomson en la cabeza e ir por donde me salga a mi de los webs
b) Ir por Madrid y cargar solo los limones, que puede que si aguanten una semana en el coche. Y a la vuelta intentar pasar.
El caso es que regalar solo limones jajaja me parece un poco agrio.
Bueno tiempo al tiempo ya veremos.
Llegado el día de carnestoltes el cántaro se llenaba de naranjas, uvas pasas, almendras y los chicos llevaban a casa de sus pretendidas esos cantaros. Lo curioso es la manera que tenían de entregarlos pues se acercaban sigilosamente a la puerta de la casa la abrían (antes en los pueblos las puertas de las casas estaban siempre abiertas) y tiraban el cántaro dentro.
El ruido del cántaro al romperse y las frutas por los suelos dejaban claro que el amor rondaba por aquella casa. En caso de desamor el cántaro se llenaba de otras cosas. Huevos podridos, tierra, y los que más mala leche tenían pues cosas peores.
Pues bien ahora que ya no pasará, os confieso que he pedido dos cajas de Naranjas (thomson por supuesto) y dos de limones.
Como sabéis el día doce iré a Mérida y confiaba en ir por la ruta sur. Eso suponía pasar por la ciudad de varios de vosotros y que mejor modo de mostrar mi afecto que llevaros unas bolsas a modo de cántaros, llenas de naranjas y limones.
El caso es que ayer mi querido compañero de aventura (Si, ese que hoy se apunta y mañana se borra) pues me confirma que si viene, pero que tenemos que ir por la ruta norte. Así que me quedan varias posibilidades.
a) Darle con una thomson en la cabeza e ir por donde me salga a mi de los webs
b) Ir por Madrid y cargar solo los limones, que puede que si aguanten una semana en el coche. Y a la vuelta intentar pasar.
El caso es que regalar solo limones jajaja me parece un poco agrio.
Bueno tiempo al tiempo ya veremos.

2 comentarios:
seguro que sale bien tu aventura. Me gsuta verte inicando estas rutas. Yo ando con ekl tabaco dejándolo, y quiero apuntarme a alguna asociación de senderismo.
Un beso.
Esas son dos buenas ideas dejar de fumar y empezar a caminar. ;-) animo.
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