Buenos días, siempre me cuesta empezar a escribir. Pero hoy me cuesta especialmente, por que hoy he venido a deciros que dejo el blog.
Que le doy, os doy, me doy, un descanso. Llevo unos días pensando, mirando, analizando. Y creo sinceramente que en este momento, lo mejor es dejarlo. Tal vez sea solo por un tiempo o tal vez no. Ahora no lo sé.
Los actos, todos los actos en general afectan a todo lo que nos rodea y a veces un solo momento te define claramente todo lo que hasta entonces solo imaginabas o suponías, perfilando claramente las sombras de algo que hasta ahora solo era difuso.
No estoy hablando de decepción, si no de algo mucho más grande, más positivo. Hablo de un paso adelante, de evolución, de cambio. Y para ello, he de dejar atrás al Toni que escribía aquí. Al irónico, al conciliador, al …
Todos vosotros sabéis bien como y donde encontrarme, por que de ningún modo quiero que esto parezca o sea una despedida. Entre vosotros cuento con grandes amistades consolidadas y grandes proyectos de amistad, que no estoy dispuesto a perder. Sin embargo ahora se impone un periodo de reflexión, de mirada interior, de cambios.
Este fin de semana empiezo un curso importante para mí, serán siete meses de trabajar bastantes fines de semana. Evidentemente a la familia no le hace mucha gracia pero para mi es importante.
Cuesta despedirse de este rincón. Sin embargo ahora es necesario.
Un abrazo a todos y hasta siempre, “Nos veremos en el camino.”
15 noviembre, 2006
10 noviembre, 2006
Aprender a ganar perdiendo.
Pensaba en como algunas veces la vida cruza en tu camino a personas con las que aprendes y creces, incluso sin llegar a conocerlas profundamente.
Personas que aparecieron para ayudarte en un momento puntual de tu vida. Llegaron, aportaron algo beneficioso y no importa si continúan aquí o se han ido. Por que esas personas siempre las llevas en el corazón y estén donde estén, sabes que puedes contar con ellas y ellas saben que pueden contar contigo.
Y al igual que existen esas personas, también existen sus antagonistas. Son aquellas personas con las que de entrada pierdes. De primer plato pierdes, de segundo plato pierdes y con los postres aprendes que es posible ganar. Y la manera de ganar con ellos es perdiéndolos definitivamente.
Estas son aquellas personas que tal vez existan como dualidad y compensación a los otros. Sin embargo después de todo también se cruzan en nuestra vida para enseñarnos algo Y aprendemos que algunas veces, solo algunas veces, perdiendo se gana.
En mi caso perdiendo a dos personas que por cabezonería mía me negaba a perder y por fin he llegado a los postres y he aprendido que la manera de ganar será perdiéndolos. Que ellos vinieron a enseñarme precisamente eso.
He sido un mal alumno, posiblemente por que soy un optimista. O quizá por que soy el mejor amigo de las últimas oportunidades. Y he caído una y otra vez en el burdo empeño de mantener una amistad que no se podía mantener.
Hoy por fin aprendo la lección y que sirva esto de despedida sin rencor ni resentimiento.
Hasta nunca ex amigos. Mi aprendizaje ya terminó.
Personas que aparecieron para ayudarte en un momento puntual de tu vida. Llegaron, aportaron algo beneficioso y no importa si continúan aquí o se han ido. Por que esas personas siempre las llevas en el corazón y estén donde estén, sabes que puedes contar con ellas y ellas saben que pueden contar contigo.
Y al igual que existen esas personas, también existen sus antagonistas. Son aquellas personas con las que de entrada pierdes. De primer plato pierdes, de segundo plato pierdes y con los postres aprendes que es posible ganar. Y la manera de ganar con ellos es perdiéndolos definitivamente.
Estas son aquellas personas que tal vez existan como dualidad y compensación a los otros. Sin embargo después de todo también se cruzan en nuestra vida para enseñarnos algo Y aprendemos que algunas veces, solo algunas veces, perdiendo se gana.
En mi caso perdiendo a dos personas que por cabezonería mía me negaba a perder y por fin he llegado a los postres y he aprendido que la manera de ganar será perdiéndolos. Que ellos vinieron a enseñarme precisamente eso.
He sido un mal alumno, posiblemente por que soy un optimista. O quizá por que soy el mejor amigo de las últimas oportunidades. Y he caído una y otra vez en el burdo empeño de mantener una amistad que no se podía mantener.
Hoy por fin aprendo la lección y que sirva esto de despedida sin rencor ni resentimiento.
Hasta nunca ex amigos. Mi aprendizaje ya terminó.
06 noviembre, 2006
Juzgar

Algo debo estar haciendo mal. Ya que tengo algunas personas a mí alrededor, que no están lo que se dice contentas conmigo.
Evidentemente no todas esas personas están enfadadas por lo mismo lo cual en cierto modo es un alivio. Pero sobre lo que pretendo reflexionar es sobre la actitud que tomamos cuando nos enfadamos con alguien.
Normalmente, lo primero que hacemos es ponernos la toga y ni cortos ni perezosos ponernos a juzgar. Y empezamos con el “Tu eres… tu eres…”
Sin darnos cuenta de que:
Normalmente seria mucho mas adecuado decir “Tu estas” No es lo mismo decir: - eres cojo.
Que decir:- estás cojo.
En este paseo que es la vida, un buen día alguien que viaja relativamente cerca te dice “TUUUU, eres cojooo” y tu ya sabes que estás cojeando. El zapato te ha hecho una llaga y cojeas. Pero... ¿Eres cojo?
Puede que llegues a serlo, quizá la llaga se infecte y produzca una herida que se engangrene y haya que cortar el pie. Es posible que seas un cojo en potencia.
Pero hoy… hoy no eres cojo, hoy estás cojo.
“Estar” significa que puedes cambiar, que hay posibilidades. Normalmente le decimos a alguien “Eres tonto”cuando deberíamos decir “estás haciendo el tonto”. Ser un tonto supondría hacer tonterías casi todas las horas del día, todos los días.
Bueno esto no tiene casi importancia, lo mejor viene ahora. El siguiente paso después de enfundarnos la toga y empezar a juzgar, es sacar la varita de medir y evidentemente medir. Y la persona que se yergue en tu juez mide y dice “Tu, mataste tres conejos. ¿Ves? eres un asesino.
Pero, si estos jueces de pacotilla con esa misma vara de medir se tomaran medida ellos mismos del mismo modo que acaban de hacer contigo. Lo normal es que dijeran “Tu tres y yo… yo cuarenta y dos” Y claro el siguiente paso es inventar las excusas para justificarse y no sentirse mal.
“Yo los mate en nombre de la libertad” Joder, menos mal, así los pobres conejos se sentirán placida y tardíamente reconfortados.
Y por último evidentemente, imponen un castigo siempre dentro de sus limitadas posibilidades.
Al final lo que digo es que: Antes de ponerse a juzgar a nadie, habría que ver primero si “Es” o “Esta” habría que intentar ver las cosas desde su punto de vista. Y sobre todo y ya puestos medirnos nosotros mismos con la misma vara de medir con la que medimos a los demás. Sin trampa ni cartón. Si hiciésemos eso, lo normal seria que nuestras ganas de juzgar se nos aplacaran bastante.
Me da rabia llevar un par de textos en plan educador moralista no es eso lo que quiero trasmitir. Sin embargo eso es lo que hay por hoy. Espero cambiar mañana .
03 noviembre, 2006
El niño de las manos sucias

Este fin de semana, me paso algo, con alguien, que no puedo contar. (jajaja no os recuerda al video aquel de gomaespuma creo que se titulaba “Alguien ha hecho algo” si queréis verlo, os lo puedo hacer llegar)
Bueno, pues alguien ha hecho algo, que me ha recordado a una situación muy típica de niños. Casi seguro que los que tenéis niños habéis vivido algo parecido.
Evidentemente como no puedo dar nombres ni recrear situaciones. Pondré el ejemplo con niños.
La situación es la siguiente. Ves venir al niño con las manos sucias y le dices:
- Ehhh, lavate las manos.
Y te contesta:
- Es que, el pastel de chocolate se estaba cayendo en la nevera.
Sorprendido por la respuesta entiendes que las manos están sucias de chocolate pero insistes.
- Ehh lavate la manos, que las tienes sucias.
Y el insiste en su defensa, en su explicación.
- El pastel se caía de la nevera, yo tenía hambre y antes de que se rompiera me lo he comido.
Y tu piensas ¿He mencionado pastel? ¿Le he dicho que no lo comiera o que ha hecho mal comiéndoselo? ¿Le he preguntado por que o de que estaban sucias sus manos?
Supongo que el niño había planeado su defensa para el caso de que le riñesen por haberse comido el pastel. Y el simple hecho de decirle “Lavate las manos “Disparó sus defensas y sus argumentaciones, sobre un tema “comerse el pastel” en el que tu ni has entrado a opinar y que ni siquiera te interesa.
La verdad es que me reiría, si el caso no fuese tan absurdamente real.
En el fondo, es posible que todos seamos niños y que, unos mas que otros, nos resistimos a crecer.
Besos y abrazos para todos, incluido el niño de las manos sucias
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
