28 enero, 2008

religión o espiritualidad?


-¿Es usted un hombre religioso?

- No, yo soy un hombre espiritual. Las religiones dividen la humanidad y enfrentan a los hombres.

25 enero, 2008

Si supieses bien...


Si supieses bien como lloran las palabras

de nuestro verso que nunca podrá acabar,

como resbalan y huyen del pentagrama absurdo,

desde que tu no estás, absurdo,

desde mi añoranza, absurdo.


Te digo amigo desde el inmenso silencio

desde cada lugar en que anida tu sonrisa desnuda,

que ilumina y perfila el espacio de la soledad

donde guardo los acordes para ti

de un canto que se me vuelve mudo.


Nunca, muy cierto que nunca

nada tendrá ya el encanto del momento convivido,

por mucho que el tiempo me dé

el don de otro sueño,

viviré cautivo del goce de la memoria.

Y las palabras, son las claves para quererse.


Tanto da si no recorremos los caminos

que habíamos previsto recomenzar.

Tus versos, los labios amigos

serán navíos por la amplia mar.

Mucho peor es la certeza infinita

de no poder tomar más tu mano,

ni la complicidad enamorada de tu mirada.


Te digo adiós sabiendo la respuesta:

"Aquello que amas siempre te ha de acompañar",

y así frágiles los gestos llenan de largas vibraciones

las largas paredes del vacío

que deja la sombra de tu dibujo.


Te digo adiós sabiendo la respuesta.

Te digo adiós desde el inmenso silencio.

Supieras bien...

Miquel Martí y Pol

Traducción libre

16 enero, 2008

Tormenta


A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes.


Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú.


Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo.


Y tu en verdad la atrevesarás, claro está. La violenta tormenta de arena, metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillos se tratase, Muchas personas han derramado allí su sangre y tú, asimismo, derramarás allí la tuya. Sangre caliente y roja.


Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetro en ella. Y Ahi está el significado de la tormenta de arena.


Haruki Murakami
Kafka en la orilla