Que diferencia de cómo había planeado el fin de semana, a como ha salido. Ni mejor ni peor, solo que… todo lo contrario.
Había planeado un fin de semana en Granada en plan golfo, ni montaña ni ostias. Cena en buena compañía y después copas hasta que el cuerpo aguante.
Sin embargo, los aguafiestas de los meteorólogos se empeñaron en fastidiarnos el plan amenazando con lluvias. Y claro no es lo mismo, así que, decidimos dejarlo para otra ocasión.
El caso es que justo después de aplazarlo y cuando empezaba a pensar que sería un fin de semana como otro cualquiera. Me llama mi amigo diciéndome que le acababan de regalar 4 entradas para el teatro de esa misma noche.
Y como las oportunidades hay que pescarlas al vuelo. Nos fuimos al teatro y después de cena y de copas hasta casi hacerse de día. Una noche memorable, nos reímos, nos reímos y nos reímos más.
Comimos Sushi hasta que no pudimos más, probamos todas las cervezas japonesas que había y después todavía cayeron dos botellas de vino entre 4 personas.
En el sitio de copas, la música estaba a toda ostia. Buena música pero demasiado alta. Aunque en realidad aquel sitio era el sitio ideal para ligar, había 10 mujeres por cada hombre y cada vez que nos levantábamos a pedir algo, nuestras chicas no nos perdían de vista por si acaso. Ya sabéis hazte la fama y…
25 febrero, 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
