Jueves 15 despertamos tarde y yo, además cabreado. En el Ayuntamiento (por llamarlo de alguna manera) Hay unos servicios en los que poder asearnos (también por llamarlo de alguna manera)
Cuando termino y mientras espero, pienso, analizo y consigo apartar el mal genio con el que me he levantado. Lo que más me anima, es que dentro de nada (menos de 20km) estaré en Cáceres.
Cuando empezamos a andar ya estoy de buen humor. Caminamos en silencio no hemos desayunado nada y probablemente llegaremos a Cáceres en ayunas. Llegamos a un punto en el que la autovía de la Plata nos corta el paso, un hombre que circula por una carretera cercana para y nos pita insistentemente para indicarnos el camino. Se lo agradecemos.
Hay que reconocer que la gente (salvo el capullo del bar) ayuda a los peregrinos. Poco después el camino desaparece cortado por una nueva carretera y otra vez un hombre para su furgoneta para ayudarnos.
Después de apenas un par de kilómetros, estamos inmersos en el campo Cacereño el paisaje ha cambiado apenas se ven encinas y aunque el campo se ve todo verde. Cruzamos un rebaño de ovejas hay muchas madres con sus crías pequeñas. Nos sorprende que ningún perro nos ladre. Pero cuando estamos cerca del final del rebaño aparecen tres vacas que ladran, corriendo detrás de nosotros.
Cuando termino y mientras espero, pienso, analizo y consigo apartar el mal genio con el que me he levantado. Lo que más me anima, es que dentro de nada (menos de 20km) estaré en Cáceres.
Cuando empezamos a andar ya estoy de buen humor. Caminamos en silencio no hemos desayunado nada y probablemente llegaremos a Cáceres en ayunas. Llegamos a un punto en el que la autovía de la Plata nos corta el paso, un hombre que circula por una carretera cercana para y nos pita insistentemente para indicarnos el camino. Se lo agradecemos.
Hay que reconocer que la gente (salvo el capullo del bar) ayuda a los peregrinos. Poco después el camino desaparece cortado por una nueva carretera y otra vez un hombre para su furgoneta para ayudarnos.
Después de apenas un par de kilómetros, estamos inmersos en el campo Cacereño el paisaje ha cambiado apenas se ven encinas y aunque el campo se ve todo verde. Cruzamos un rebaño de ovejas hay muchas madres con sus crías pequeñas. Nos sorprende que ningún perro nos ladre. Pero cuando estamos cerca del final del rebaño aparecen tres vacas que ladran, corriendo detrás de nosotros.
Acorto uno de los palos que llevo y dejo el otro largo. Intentando hacer broma de lo que se nos venia encima. Le pregunto a Ángel: ¿Cuántos perros cabrán dentro de mi palo? Ángel que se percata de mi maniobra (palo largo para evitar que se acerquen y palo corto por si hay que defenderse) se apresura a acortar uno de sus palos.
Los perros se detienen a escasos 3 metros y ladran con rabia. Les muestro los palos, mientras continuo caminando. Mantienen prudentes la distancia y cumplen con su labor de hacernos salir de la zona que deben proteger. Desde luego vaya perros pastores que se gastan en esta zona. Son más grandes que las ovejas.
Un poco más tarde, después de subir una pequeña loma divisaremos a lo lejos Cáceres. Tardaremos todavía un par de horas en llegar. Entramos en la ciudad por un polígono industrial. Vamos bromeado y riendo. Dejaremos las mochilas en el coche y esta vez iremos a un hotel. Un pequeño hotel en el centro en una calle peatonal. Una preciosidad al lado de nuestro último dormitorio. Pero sobre todo con una ducha de agua caliente mmmmm. Que buena sensación sentirse limpio y dormir entre unas sabanas limpias.
Os he mandado un mail con la URL en la que encontrar las fotos del viaje. Si a alguno no os ha llegado avisadme. Vale?
Los perros se detienen a escasos 3 metros y ladran con rabia. Les muestro los palos, mientras continuo caminando. Mantienen prudentes la distancia y cumplen con su labor de hacernos salir de la zona que deben proteger. Desde luego vaya perros pastores que se gastan en esta zona. Son más grandes que las ovejas.
Un poco más tarde, después de subir una pequeña loma divisaremos a lo lejos Cáceres. Tardaremos todavía un par de horas en llegar. Entramos en la ciudad por un polígono industrial. Vamos bromeado y riendo. Dejaremos las mochilas en el coche y esta vez iremos a un hotel. Un pequeño hotel en el centro en una calle peatonal. Una preciosidad al lado de nuestro último dormitorio. Pero sobre todo con una ducha de agua caliente mmmmm. Que buena sensación sentirse limpio y dormir entre unas sabanas limpias.
Os he mandado un mail con la URL en la que encontrar las fotos del viaje. Si a alguno no os ha llegado avisadme. Vale?

2 comentarios:
Pues parece ser que has terminado el relato. No se...
¿Se admiten críticas? Esperaba mucho más y algo más ordenado, aunque a lo mejor se trataba de volver un poco loco al lector.
(Si no te apetece no publiques mi comentario que no me enfado)
Me falto poner "The end"
De todos modos acepto la crítica.
Es cierto que no estoy muy inspirado últimamente.
Respecto al orden he ido escribiendo cronológicamente pero el blog lo ordena al revés. Entonces hay que ir leyendo cada texto empezando siempre por el que está debajo.
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