
He leído esto sobre los celos y me ha parecido interesante. Tanto que he querido compartirlo con todos vosotros.
Espero opiniones.
"El origen de los celos atiende a dos razones que evolucionan de manera muy distinta.
La primera de ellas es una creencia y se encuentra, por tanto, en lo más profundo de nuestra personalidad. No hablamos de conductas, hábitos, ni siquiera de rasgos, si no de un convencimiento moral: creer que la infidelidad está mal.
Cuando tienes ese convencimiento, cualquier acto por parte de nuestra pareja que nos lleve a sospechar de una infidelidad, está contra nuestras creencias y nos obsesionamos con la idea de que suceda, porque nos resulta imposible de aceptar.
A veces no hay más remedio que tratar de cambiar ese concepto, pero es tan complicado (y contamos con tan pocos argumentos) que el resultado suele ser pésimo. Los celosos que atienden a esta manera de pensar son los que acaban con el “la maté porque era mía” y “si no es conmigo no será con nadie.”
La otra es mucho más habitual y responde a la inseguridad de la pérdida. No digo que a los celosos por inseguridad les parezca bien la infidelidad, pero mi experiencia clínica demuestra en un 100 por 100 de los casos que, ante una verdadera infidelidad, el celoso prefiere perdonar antes que perder a la persona amada.
Y es que nos invaden pensamientos como “encontrará a otro mejor”, “me dejará por otro”, “se enamorará”, “otro le hará mejor el amor y disfrutará más que conmigo”. Estos pensamientos nos crea la congoja de perder, ser abandonados, de quedarnos sin la persona amada a nuestro lado.
Por eso surgen los miedos si ella o él salen con sus amigos una noche y desean hacerlo sin nosotros. Si les sorprendemos un mensaje en el móvil que aunque no demuestra, en verdad nada, parece crear un interés. Si no sabemos qué está haciendo en aquel momento. Si busca fuera de nosotros algún tipo de compañía que puede convertirse en algo más.
Para esos casos hay que cultivar dos tipos de seguridades:
La primera es que una infidelidad no significa perder a la persona amada. Bien al contrario: tan solo el 10% de los casados/as que son infieles acaban dejando a su pareja por su amante. En cualquier caso, si así sucediera (en ese 10% de “afortunados/as” amantes) lo que hay que aprender a elaborar es el duelo y el cambio emocional, no la inquietud de que suceda en un futuro.
La segunda es la seguridad en nosotros mismos y en nuestra pareja: si se ama y se es amado, la estupidez no llega al ser humano tan fácilmente como para ir buscando más. Es allí en donde podemos aconsejar mantener la pasión, el entendimiento, la diversión y el respeto hacia el otro.
Ahora bien, nadie está a salvo de que los celos nos ataquen. Así que si éstos se cuelan en nuestras vidas, lo mejor es actuar, adoptar el rol de no celoso, de persona permisiva y confiada, aunque no lo seamos en absoluto. Con el tiempo, con amor, con seguridad y con paciencia, los celos desaparecen o, al menos, dejan de ser parte activa en nuestra pareja.
Yo soy celosa en extremo, pero llevo años haciendo ver que no lo soy. Y en verdad no tengo ni idea de si mis parejas me pusieron los cuernos o no, lo que sí sé es que si lo hicieron, no les debieron sentar demasiado bien, porque todos siguieron conmigo sin mencionar jamás el incidente.
Y eso, al final, resultó ser lo realmente importante "
"El origen de los celos atiende a dos razones que evolucionan de manera muy distinta.
La primera de ellas es una creencia y se encuentra, por tanto, en lo más profundo de nuestra personalidad. No hablamos de conductas, hábitos, ni siquiera de rasgos, si no de un convencimiento moral: creer que la infidelidad está mal.
Cuando tienes ese convencimiento, cualquier acto por parte de nuestra pareja que nos lleve a sospechar de una infidelidad, está contra nuestras creencias y nos obsesionamos con la idea de que suceda, porque nos resulta imposible de aceptar.
A veces no hay más remedio que tratar de cambiar ese concepto, pero es tan complicado (y contamos con tan pocos argumentos) que el resultado suele ser pésimo. Los celosos que atienden a esta manera de pensar son los que acaban con el “la maté porque era mía” y “si no es conmigo no será con nadie.”
La otra es mucho más habitual y responde a la inseguridad de la pérdida. No digo que a los celosos por inseguridad les parezca bien la infidelidad, pero mi experiencia clínica demuestra en un 100 por 100 de los casos que, ante una verdadera infidelidad, el celoso prefiere perdonar antes que perder a la persona amada.
Y es que nos invaden pensamientos como “encontrará a otro mejor”, “me dejará por otro”, “se enamorará”, “otro le hará mejor el amor y disfrutará más que conmigo”. Estos pensamientos nos crea la congoja de perder, ser abandonados, de quedarnos sin la persona amada a nuestro lado.
Por eso surgen los miedos si ella o él salen con sus amigos una noche y desean hacerlo sin nosotros. Si les sorprendemos un mensaje en el móvil que aunque no demuestra, en verdad nada, parece crear un interés. Si no sabemos qué está haciendo en aquel momento. Si busca fuera de nosotros algún tipo de compañía que puede convertirse en algo más.
Para esos casos hay que cultivar dos tipos de seguridades:
La primera es que una infidelidad no significa perder a la persona amada. Bien al contrario: tan solo el 10% de los casados/as que son infieles acaban dejando a su pareja por su amante. En cualquier caso, si así sucediera (en ese 10% de “afortunados/as” amantes) lo que hay que aprender a elaborar es el duelo y el cambio emocional, no la inquietud de que suceda en un futuro.
La segunda es la seguridad en nosotros mismos y en nuestra pareja: si se ama y se es amado, la estupidez no llega al ser humano tan fácilmente como para ir buscando más. Es allí en donde podemos aconsejar mantener la pasión, el entendimiento, la diversión y el respeto hacia el otro.
Ahora bien, nadie está a salvo de que los celos nos ataquen. Así que si éstos se cuelan en nuestras vidas, lo mejor es actuar, adoptar el rol de no celoso, de persona permisiva y confiada, aunque no lo seamos en absoluto. Con el tiempo, con amor, con seguridad y con paciencia, los celos desaparecen o, al menos, dejan de ser parte activa en nuestra pareja.
Yo soy celosa en extremo, pero llevo años haciendo ver que no lo soy. Y en verdad no tengo ni idea de si mis parejas me pusieron los cuernos o no, lo que sí sé es que si lo hicieron, no les debieron sentar demasiado bien, porque todos siguieron conmigo sin mencionar jamás el incidente.
Y eso, al final, resultó ser lo realmente importante "

2 comentarios:
La verdad es que yo también soy celosa, pero solo de determinadas personas, no me pasa con todas. Cosa que me parece extraño. de Todas formas... por mucho que intento disimular mis celos... mi cara es un poema y se me nota a distancia. Jamás entenderé porque los hombres no pueden ser fieles y disfrutar d el apersona que tienen al lado ni ese miedo a perder su libertad. y lo que más miedo me da es pensar qeu por tener un desliz con una cualquiera, me pueda contagiar alguna enfermedad como el SIDA, además como pueden acostarse con otra si tiene pareja, no veo ahí el morbo, si tu pareja te da todo lo que pides? no se que piesnas de estas palabras, pero yo realmente lo paso mal.
Un saludo y gracias por tu articulo
Juas hace un siglo y medio que nadie escribe por aquí.
El primero yo claro jejeje.
El articulo no es mío, si no de una Psicóloga de Madrid de cuyo nombre no me acuerdo, pero si te interesa lo busco.
Por otra parte, creo que no deberías particularizar (Hombres/Mujeres) yo creo que todos somos infieles, aunque es cierto que las mujeres menos en un pequeño %
Respecto al tema sida o venéreas, pues lo normal debería ser que se utilice el preservativo, si no se hace, creo que cada uno conoce los riesgos que hay.
Creo que evidentemente si estas enamorado y tú pareja te da todo aquello que necesitas, lo normal sería que no buscases nada más en otra persona. Pero bueno ya sabes que cada uno es como es.
Un abrazo.
Publicar un comentario