31 enero, 2007

Ojos verdes, ataca de nuevo.




Si, hoy de nuevo me he cruzado con ojos verdes, madre mía que peligro. ¿Alguien podría explicarme lo que pasa? Iba yo caminando con el director del banco. Nos acabábamos de tomar un café. Cuando a unos quince metros la he visto venir de frente.

Ha sido verla y la sonrisa ha crecido tanto que creí que se me salía de la cara. Ella me ha visto, inmediatamente me ha clavado sus ojos verdes y ya no he sido capaz de ver nada más.

Lo peor es que me he dado cuenta que esos ojos verdes me producen sordera. No estaba oyendo lo que decía el banquero. Sus ojos inundaban todos mis sentidos. Se ha desplazado hacia su izquierda para pasar pegada a mi.

Y ha vuelto a pasar. Nos hemos cruzado sonriéndonos y comiéndonos con la mirada. Un segundo después me he girado para mirarla y ella hacia lo mismo. Nos hemos empezado a reír a carcajada limpia. Es la segunda vez que nos pillamos mirandonos despues de habernos cruzado.


Sé que es una chorrada un simple juego. Pero he de reconocer que pone las pilas que alguien te mire asi. Hay mucho deseo en nuestras miradas. Y eso son vitaminas para el ego.

Si fuera creyente diría aquello de “Señor aparta de mi esta tentación” jajaja pero como no lo soy. Me quedo con la duda si es una prueba para saber cuanto tengo de cínico, desvergonzado, sinvergüenza, inmoral o caradura.

O por el contrario si es una prueba para que sepa lo timido, tonto y lo gilipollas que puedo llegar a ser.

La verdad es que esa mujer me atrae como si fuese mi polo opuesto y desde que me ha visto y ha sonreído... ufff mejor, me lo callo.

El caso es que como sabéis yo ya tengo un polo opuesto y dos neutrones. Así que por favor… ¿Podría ser no volverla a ver?
O si… Mmmmm

1 comentario:

Mary dijo...

OJOS VERDES

I

Apoyá en er quisio de la mansebía
miraba ensenderse la noche de mayo;
pasaban los hombres y yo sonreía
hasta que a mi puerta paraste el caballo.
«Serrana, ¿me das candela?»
Y yo te dije: «Gaché,
ven y tómala en mis labios
que yo fuego te daré».
Dejaste er caballo
y lumbre te di,
y fueron dos verdes luceros de mayo
tus ojos pa mí.

Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes, con brillo de faca,
que están clavaítos en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.

II

Vimos desde el cuarto despertar el día
y sonar el alba en la Torre la Vela.
Dejaste mis brazos cuando amanecía
y en mi boca un gusto de menta y canela.
«Serrana, para un vestío
yo te quiero regalá».
Yo te dije: «Estás cumplío,
no me tienes que dar na».
Subiste ar caballo,
te fuiste de mí
y nunca una noche
más bella de mayo
he vuelto a viví.

Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes, con brillo de faca,
que están clavaítos en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.

(Pues me estoy planteando si decirle a la socia que se vaya buscando las lentillas de colores ...)