
Por fin… Entre que no tengo teléfono en casa. (El viernes tarde un camión grúa arranco el cable) y aquí en la oficina, el inventario se perpetua. No hay manera de contaros que paso con el deseado viaje a Granada. Pues bien, al final no hubo viaje. Después de tanta preparación y tanta ilusión. Parece que había un complot para que ninguno de nosotros llegara a Granada ese fin de semana.
Por mi parte el sábado estuve trabajando por la mañana terminando el inventario. Cuando casí a la una. Uno de los trabajadores recibió una llamada comunicándole que su padre estaba muy mal y que le quedaban horas de vida. Me pidió permiso para irse y le dije que me tuviese informado. El caso es que llevamos 25 años trabajando juntos y no me vi con valor para irme. Y cuando horas después me llamara, decirle que estaba de viaje.
Llamé a mis amigos para decirles que no podía ir. Y resulta que uno de ellos acababa de llevar a su mujer al hospital con un cólico. Los otros dos, ante la perspectiva de irse solos decidieron no ir. Los comprendo perfectamente. Por otra parte, menos mal que me quede en casa, ya que el sábado por la tarde se complico bastante.
Hablaban de ir el segundo fin de semana de Febrero, pero yo, ya no podré ir. Así que… tengo que deshacer la mochila devolver crampones y piolet. Y continuar entrenando para la próxima aventura.
Esta vez, será “La Vía de la Plata“. Una semana de caminar en solitario. Tengo dos opciones o salir de Sevilla siguiendo el camino Mozárabe o bien salir desde Mérida siguiendo lo que era la antigua calzada romana. Como lo más probable es que vaya solo, no me impondré llegar a ningún objetivo. Simplemente llegare hasta donde llegue. Sin problemas ni prisas por terminar etapas. Simplemente yo y el camino durante 5 días.
Por mi parte el sábado estuve trabajando por la mañana terminando el inventario. Cuando casí a la una. Uno de los trabajadores recibió una llamada comunicándole que su padre estaba muy mal y que le quedaban horas de vida. Me pidió permiso para irse y le dije que me tuviese informado. El caso es que llevamos 25 años trabajando juntos y no me vi con valor para irme. Y cuando horas después me llamara, decirle que estaba de viaje.
Llamé a mis amigos para decirles que no podía ir. Y resulta que uno de ellos acababa de llevar a su mujer al hospital con un cólico. Los otros dos, ante la perspectiva de irse solos decidieron no ir. Los comprendo perfectamente. Por otra parte, menos mal que me quede en casa, ya que el sábado por la tarde se complico bastante.
Hablaban de ir el segundo fin de semana de Febrero, pero yo, ya no podré ir. Así que… tengo que deshacer la mochila devolver crampones y piolet. Y continuar entrenando para la próxima aventura.
Esta vez, será “La Vía de la Plata“. Una semana de caminar en solitario. Tengo dos opciones o salir de Sevilla siguiendo el camino Mozárabe o bien salir desde Mérida siguiendo lo que era la antigua calzada romana. Como lo más probable es que vaya solo, no me impondré llegar a ningún objetivo. Simplemente llegare hasta donde llegue. Sin problemas ni prisas por terminar etapas. Simplemente yo y el camino durante 5 días.














