
Algo debo estar haciendo mal. Ya que tengo algunas personas a mí alrededor, que no están lo que se dice contentas conmigo.
Evidentemente no todas esas personas están enfadadas por lo mismo lo cual en cierto modo es un alivio. Pero sobre lo que pretendo reflexionar es sobre la actitud que tomamos cuando nos enfadamos con alguien.
Normalmente, lo primero que hacemos es ponernos la toga y ni cortos ni perezosos ponernos a juzgar. Y empezamos con el “Tu eres… tu eres…”
Sin darnos cuenta de que:
Normalmente seria mucho mas adecuado decir “Tu estas” No es lo mismo decir: - eres cojo.
Que decir:- estás cojo.
En este paseo que es la vida, un buen día alguien que viaja relativamente cerca te dice “TUUUU, eres cojooo” y tu ya sabes que estás cojeando. El zapato te ha hecho una llaga y cojeas. Pero... ¿Eres cojo?
Puede que llegues a serlo, quizá la llaga se infecte y produzca una herida que se engangrene y haya que cortar el pie. Es posible que seas un cojo en potencia.
Pero hoy… hoy no eres cojo, hoy estás cojo.
“Estar” significa que puedes cambiar, que hay posibilidades. Normalmente le decimos a alguien “Eres tonto”cuando deberíamos decir “estás haciendo el tonto”. Ser un tonto supondría hacer tonterías casi todas las horas del día, todos los días.
Bueno esto no tiene casi importancia, lo mejor viene ahora. El siguiente paso después de enfundarnos la toga y empezar a juzgar, es sacar la varita de medir y evidentemente medir. Y la persona que se yergue en tu juez mide y dice “Tu, mataste tres conejos. ¿Ves? eres un asesino.
Pero, si estos jueces de pacotilla con esa misma vara de medir se tomaran medida ellos mismos del mismo modo que acaban de hacer contigo. Lo normal es que dijeran “Tu tres y yo… yo cuarenta y dos” Y claro el siguiente paso es inventar las excusas para justificarse y no sentirse mal.
“Yo los mate en nombre de la libertad” Joder, menos mal, así los pobres conejos se sentirán placida y tardíamente reconfortados.
Y por último evidentemente, imponen un castigo siempre dentro de sus limitadas posibilidades.
Al final lo que digo es que: Antes de ponerse a juzgar a nadie, habría que ver primero si “Es” o “Esta” habría que intentar ver las cosas desde su punto de vista. Y sobre todo y ya puestos medirnos nosotros mismos con la misma vara de medir con la que medimos a los demás. Sin trampa ni cartón. Si hiciésemos eso, lo normal seria que nuestras ganas de juzgar se nos aplacaran bastante.
Me da rabia llevar un par de textos en plan educador moralista no es eso lo que quiero trasmitir. Sin embargo eso es lo que hay por hoy. Espero cambiar mañana .

4 comentarios:
He estado pensado en algo y no llego a encontrar ninguna respuesta adecuada, asi que te paso la pregunta. ¿Crees que cuando nos hacen daño si está justificado el juzgar?
Un beso grande
Hola Alma, mira todos prácticamente todos juzgamos de un modo u otro. Es lo que hemos aprendido de pequeños. Es una buena técnica de defensa, es una buena manera de acallar la conciencia, cuando juzgas a alguien para poder compararte con el y justificar ante ti mismo que no eres tan malo.
Yo no creo que nunca este justificado juzgar. Pero es un trabajo largo y tedioso el luchar cada día por no juzgar. Y lo que vale, es ese esfuerzo y más que ese esfuerzo es la conciencia que adquirimos cuando nos damos cuenta que estamos juzgando y dejamos de hacerlo. Ese es el momento realmente importante. Juzgar a los demás, si lo analizas profundamente trae poco provecho. Pero lo que en la superficie parece reconfortante y satisfactorio en el fondo no lo es.
Un beso y gracias
Sólo añadiría la cita "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra".
En vez de juzgar cuando se nos hace daño, creo que lo más apropiado sería averiguar por qué ha ocurrido, igual es en respuesta a un daño anterior realizado con o sin premeditación.
Tienes razón Toni, nunca está justificado juzgar a nadie, salvo que seamos jueces de verdad, y esos son muy pocos, y aún así, para que estuviera justificado, tendría que ocurrir en el desempeño de su trabajo...
Y por otro lado, me ha parecido que estabas hablando de análisis profundo. Me encanta ese detalle...
Saludos.
Gracias Mary por tu comentario, es un placer volver a verte por aqui. Se bienvenida
Un beso.
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