Pensaba en como algunas veces la vida cruza en tu camino a personas con las que aprendes y creces, incluso sin llegar a conocerlas profundamente.
Personas que aparecieron para ayudarte en un momento puntual de tu vida. Llegaron, aportaron algo beneficioso y no importa si continúan aquí o se han ido. Por que esas personas siempre las llevas en el corazón y estén donde estén, sabes que puedes contar con ellas y ellas saben que pueden contar contigo.
Y al igual que existen esas personas, también existen sus antagonistas. Son aquellas personas con las que de entrada pierdes. De primer plato pierdes, de segundo plato pierdes y con los postres aprendes que es posible ganar. Y la manera de ganar con ellos es perdiéndolos definitivamente.
Estas son aquellas personas que tal vez existan como dualidad y compensación a los otros. Sin embargo después de todo también se cruzan en nuestra vida para enseñarnos algo Y aprendemos que algunas veces, solo algunas veces, perdiendo se gana.
En mi caso perdiendo a dos personas que por cabezonería mía me negaba a perder y por fin he llegado a los postres y he aprendido que la manera de ganar será perdiéndolos. Que ellos vinieron a enseñarme precisamente eso.
He sido un mal alumno, posiblemente por que soy un optimista. O quizá por que soy el mejor amigo de las últimas oportunidades. Y he caído una y otra vez en el burdo empeño de mantener una amistad que no se podía mantener.
Hoy por fin aprendo la lección y que sirva esto de despedida sin rencor ni resentimiento.
Hasta nunca ex amigos. Mi aprendizaje ya terminó.
10 noviembre, 2006
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2 comentarios:
Acabo de leer tu escrito y sinceramente has puesto palabras a lo que estoy sintiendo en estos momentos; asi que te comprendo perfectamente. El camino es duro pero a la larga nos compensará todo esto...
Un abrazo grande grande
Gracias Alma, estoy seguro que si.
Un abrazo
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