20 febrero, 2007


Es curioso… pensándolo bien debería estar cabreado. Sin embargo no lo estoy. El caso es que el capullo hijo de la gran P… del tío que me había alquilado el piso. Se ha largado sin pagar y sin firmarme la rescisión del contrato. Con lo cual o me espero a que el contrato termine. O a pongo una demanda civil para desahuciar a una persona que ya no vive allí. En fin un rollo.

Hoy he vuelto al piso y evidentemente está hecho una mierda el suelo de madera se ha levantado (parece que se dejo una ventana abierta un día de lluvia). La nevera se la ha dejado llena de comida que he tenido que tirar, falta un toldo etc. etc. Y aun así estoy contento.

Me he sentado en el sofá y he visto anochecer, los últimos rayos de sol caían sobre las barcas del puerto y he sentido nostalgia. En ese piso he pasado momentos muy felices y trae a mi mente recuerdos muy buenos.

De todos modos creo que voy a pasar una temporada sin alquilarlo. Van a hacer obras en la escalera y mientras duren, mejor no tener a nadie allí. Lo cierto es que cuando veo el piso vacío me da una sensación de que está desaprovechado. Solo una vez vinieron unos amigos a pasar un fin de semana. Y por desgracia, apenas puede disfrutar de su compañía, una pena.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sabes una cosa, a veces necesitamos como ese piso tuyo, sentirnos vacíos, vaciarnos por completo para volver a llenarnos de cosas nuevas que nos enriquezcan. No estan malo sentir ese vacío, es una forma de purificarnos, de limpiarnos y de volver a empezar o mejor, de seguir adelante.
Un abrazo grande grande,