31 julio, 2006

Que queremos?

Un joven fue a ver a un sabio maestro y le preguntó: -Señor, ¿Qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?
El sabio no contestó. El joven después de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado se marchó y volvió al día siguiente con la misma demanda. No obtuvo ninguna respuesta y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta: -¿Qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?
El sabio le dijo: -Ven conmigo.
Y se dirigieron a un río cercano. Entró en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua y pese a los esfuerzos del joven por desasirse de él, allí lo mantuvo. Al fin lo dejó salir y el joven respiró recuperando su aliento. Entonces preguntó el sabio: -Cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas?
Sin vacilar contestó el joven: -Aire, quería aire.
-¿No hubieras preferido mejor riquezas, comodidad, placeres, poder o amor?
–No, señor, deseaba aire, necesitaba aire y solo aire -fue su inmediata respuesta.
-Entonces -contestó el sabio-, para conseguir lo que tú quieres debes quererlo con la misma intensidad que querías el aire, debes luchar por ello y excluir todo lo demás. Debe ser tu única aspiración día y noche. Si tienes ese fervor, conseguirás sin duda lo que quieres.


Ciertamente, necesitamos aire para respirar y agua y alimentos. También la luz y nuestro descanso diario. En otro nivel de necesidad, están la familia, los amigos y también el cariño y la aprobación que de ellos recibimos. Necesitamos la ternura, las caricias, los gestos, las palabras.

Y también de algún modo, necesitamos, los planes, el futuro. Precisamos no olvidar el pasado, ni quienes fuimos, ni quienes somos. Y acercarnos al futuro acompañados de las personas que queremos que estén en nuestro viaje vital.

Necesitamos superarnos, trabajar, el dinero y el techo. Y también necesitamos lo superfluo los pequeños caprichos, los vicios y los pequeños lujos.

Por diversos motivos también nos gusta compartir aquello que poseemos. Incluso si hemos pensado en ello seguro que hemos caído en la cuenta que de poco nos sirve acumular si lo que tenemos no lo podemos compartir. Por que al fin y al cabo lo que nos hace verdaderamente ricos es el compartir.

Sin embargo algunas veces se hace difícil encontrar a alguien con quien compartir y cuando hablo de compartir, evidentemente no me refiero solo a cosas materiales. Siempre he valorado muchísimo la amistad y aunque pocos, puedo decir que tengo muy buenos amigos.

Y hasta hace muy poco no había tenido ningún fracaso con ningún amigo de los que realmente llegas a consolidar. Pero lo tuve y dolió y fue duro muy duro.

Sin embargo, ahora que el tiempo ha pasado, el recuerdo es lejano, tibio, y sin la fuerza suficiente como para doler y empieza a aparecer un sentimiento triste de pena y la sensación que ninguno de los dos hizo lo bastante para salvar una bonita amistad, ninguno de los dos lucho con fuerza por mantener aunque solo fuera un vinculo que permitiera volver a plantar la semilla de la amistad.

Maldito orgullo.

3 comentarios:

Mary dijo...

Mucha razón tienen tus palabras. Hablas de la interrelación entre presente, pasado y futuro, resaltando el presente con la ayuda de los otros dos en su justa medida. La vida es eso, "aprender de lo vivido, para solucionar lo que vivimos y poder vivir un futuro mejor".
Olvida orgullos absurdos y recupera esa amistad... si es que de verdad merecia la pena.

Marian dijo...

"...ninguno de los dos lucho con fuerza por mantener aunque solo fuera un vinculo que permitiera volver a plantar la semilla de la amistad.

Maldito orgullo."

Nunca es tarde para volver a intentarlo.

Toni dijo...

Gracias por vuestras opiniones, es cierto que nunca es tarde para volver a intentarlo, sin embargo tengo la sensación de que ahora es todavía demasiado pronto para tender puentes. Dejemos que se enfrié más y si era amistad volverá a florecer cuando llegue su momento. Me duele dar una amistad por perdida y no me resigno a ello. Sin embargo, comprendo que después de una gran discusión lo mejor es dejar calmar los ánimos. Aunque insisto en que se podía haber hecho más. Como dijo Stephen Hawking's para la inauguración de la campus party 2006 “la única solución es y será hablar, hablar y hablar”