Hoy por cosas de trabajo he conocido a un vividor. Y si os digo la verdad no se si me da pena o envidia. Creo que más pena que envidia, quizá si en vez de dedicarse al golf se dedicara a la montaña hubiese sentido el puntito ese de la envidia.
Pero el golf :-s un juego que se juega con un palo y pelotas. Mi amigo diría “Amos quillo yo se de un juego que se juega con un palo y dos pelotas y un bujero que es muchísimo mas divertido” pero bueno más vale que lo deje, o empezareis a pensar y con razón que soy un obseso sexual.
El caso es que el personaje este con sus cincuenta tacos cumplidos me ha comprado unas cuantas cosas, ha incordiado todo lo que ha querido y mas. Y a la hora de pagar… tiene que ir a que su papa le firme el talón.
Si soy yo su padre le firmo la rodilla Cacho inútil el niño de cincuenta años. En parte también culpa de papa que con sus ochenta y ocho años no suelta las riendas ni aunque lo maten. O tal vez no las suelte, por que si la suelta el niño lo arruina antes de que le llegue la hora y el hombre no quiere verse a los 89 años pidiendo en la escalera de una iglesia. Que bastante duro es soportar a un hijo de papa a punto de jubilarse como para encima que lo arruine a uno.
En fin no coment
13 julio, 2006
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