Hemos evolucionado tanto a través del tiempo: Nos hemos convertido en bípedos, hemos desarrollado nuestras manos hasta que han sido capaces de hacer tareas complejas. Inventamos utensilios y armas. También hemos sido capaces de desarrollar un complejo lenguaje y junto a este, una forma de pensamiento sofisticado.
Quizá por todo esto y por algo más, hemos llegado a la civilización que tenemos ahora mismo, en la que me da la impresión que se abren abismos entre diferentes áreas.
Quiero decir que mientras la ciencia consigue cada día avances casi increíbles, en otros conceptos (quizá en los de ámbito más humano) no conseguimos avanzar ni un ápice. Continuamos tolerando guerras, seguimos toleramos que nuestros hermanos pasen hambre. Y mientras lanzamos naves a Saturno, millones de niños mueren de hambre.
Tenemos una gran libertad de movimiento, las distancias se han acortado. Un viaje que hace 75 años era largo, difícil y peligroso hoy es un simple paseo.Sin embargo y curiosamente esta velocidad que hemos conseguido en nuestros desplazamientos se nos ha pegado a la vida misma y vivimos de prisa, frenéticamente. Queremos estar en todos los sitios a la vez. Vamos de un lugar a otro sin en realidad pararnos a “estar” en ningún sitio.
Queremos hacer tantas cosas a la vez que… trabajamos, producimos, y consumimos con una prisa que nos impide disfrutar tanto del trabajo como del consumo de aquello que conseguimos con nuestro esfuerzo.
Al mismo tiempo y de un modo muy parecido, hablamos mucho. La palabra, nunca mejor dicho, ha tomado la palabra. Y prensa, radio, televisión, dan y dan información durante las 24 horas del día todos los días de la semana.Incluso las personas hablamos y hablamos y montones de nociones, ideas, conceptos y teorías bullen en nuestras cabezas y eso claro en el mejor de los casos, en otros tan solo se habla por no estar callado.
Y yo me pregunto: Toda esta prisa, toda esta velocidad, toda esta verborrea…¿Para ir a donde? ¿Con que fin? ¿Para que tantas palabras?No entiendo la prisa ni la velocidad, si no se bien donde voy. Igual que no entiendo el por que de tantas palabras si en la practica soy incapaz de conectar con los sentimientos de mis personas allegadas. Si ni siquiera con tantas palabras somos capaces de conocernos. O simplemente de entendernos.
Tengo la impresión que el exceso de velocidad nos ha traído el no saber donde ir o donde estar. Y el exceso de palabras, nos ha llevado a palabras vacías, en realidad y curiosamente este exceso de palabras nos ha llevado al silencio. Al silencio hablado, a la cacofonía de hablar y hablar sin tener nada que decir.
Y ya es momento para mi de callar.
Besos y abrazos.
14 julio, 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario