25 julio, 2006

No tiene nada que ver con como me siento últimamente. Pero este texto es para complementar la respuesta de Sara al cuento de amor. El texto en si y tambien el cuento me lo hizo llegar una amiga en un momento difícil. (Gracias Esther) No hay mayor amistad que la que perdura en el tiempo.

El merecimiento no siempre es egolatría, sino dignidad. Cuando damos lo mejor de nosotros mismos a otra persona, cuando decidimos compartir la vida, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos el alma hasta el último rincón, cuando perdemos la vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión.

Que se menosprecie, ignore o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración o, en el mejor de los casos, ligereza.Cuando amamos a alguien que desprecia nuestro amor y nos hiere, estamos en el lugar equivocado. Esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos.

La cosa es clara: si no me siento bien recibido en algún lugar, cojo las maletas y me voy. Nadie se quedaría tratando de agradar y disculpándose por no ser como les gustaría que fuera. No hay vuelta de hoja. En cualquier relación de pareja que tengas, cualquiera sea el nombre que esta lleve, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime.
Y si alguien te hiere reiteradamente sin "mala intención", puede que te merezca pero no te conviene...

1 comentario:

Toni dijo...

Mí amiga Esther además de una visión amplia tiene un gran corazón. Un corazón de esos que dan y dan y nunca piden nada a cambio. Espero algún día llegar a ser como ella. Creo que hay algo que el texto omite y debería decir y es que en este texto no dice nada sobre amarse a si mismo, si no te amas a ti mismo no puedes amar a nadie.
Respecto a lo de ser feliz, tienes razón, no es difícil para mi ser feliz. Respecto al segundo mensaje… ¿No te has precipitado? Estamos en lo de siempre, ¿No estas esperando demasiado de los demás?