Como cada día de invierno, sale el sol
por el pequeño espacio de mar, que la ventana
de la cocina permite observar. Mientras,
el desayuno se ordena sobre la mesa.
Leche, galletas, cacao, mermelada
El hombre no grita más que cuando no comprende, el que ha gritado no ha comprendido nada. Somos seres difíciles que nos creamos nuestros propios tormentos.
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