22 diciembre, 2006

Siempre volver


Vaya queee... se me está haciendo difícil escribir, desde luego, no es que no me pase nada. Sin embargo, que tenga ganas de contarlo ya es otra historia.

Aunque todos los días igual, suena la misma música a la misma hora en la alarma del móvil. Que sin saber muy bien por que, ha reemplazado al radio despertador de turno. Bien pensado puede que haya sido por que el radio despertador y su zumbido electrónico acababan volviendo loco a cualquiera.

Pero a lo que iba que me pierdo. Decía que todos los días al oír la música en el móvil me acuerdo de ella y es algo a lo que no encuentro mucho sentido por que… ¿Cuantas veces he ido a verla? Unas seis o siete a lo sumo. Frente a el resto de días que tiene un año. Es tan poco, que posiblemente por eso me sorprende.

Sin embargo, cada vez que esa música llega a mis oídos. Mi mente me lleva hasta ella, a su cintura, al lugar donde dejo aparcados mis miedos y cargo con mis sueños, mis confianzas y mis bártulos y empiezo a andar. A través de su vientre, hacia su pecho y de allí a su cuello y luego mas alto hasta llegar a su pelo.

Y descansar allí a casi 3.500m. Cual isla rodeado de soledad por todas partes, Un lugar en el que reconocerme, en el que saber de mi mismo. Al mismo tiempo un reto que superar, una aventura que compartir.

Y volver, siempre volver. Después de la aventura, al refugio de una casa. Después de la soledad, a los seres queridos. Después del frío, al calor de un hogar en el que siempre eres bien acogido.
Volver, siempre volver.

3 comentarios:

Alma dijo...

mmmmmmm, que bien descrito ese sentimiento del que ama la montaña, la naturaleza... me alegro que hayas vuelto a escribir. Pones palabras a lo que siento, gracias.

Mary dijo...

Mi tercer intento.
Te había escrito algo gracioso, en relación a tu montaña, y con tanto repetir, se me ha ido la inspiración.
No se si sabrás que el Mulhacén no es una montaña, si no un pico, o sea que no se trata de ella, que se trata de él (jajaja)...
De todas formas es bonito lo que dices y no te sorprendas, porque su ascensión es todo un reto, con un beneficio muy grande.
Cualquier día de estos te veré conquistando el Everest...

Y que sean muchas veces más...

Toni dijo...

Tú con tal de verme lejos me mandas al Everest. jejeje Por cierto, dale recuerdos al Veleta y si puedes también al Mulhacén. Diles que volveré con la primavera;-)