20 septiembre, 2006

Silencio








Silencio… nacen los astros, en la inmensidad de tu corazón.
Silencio… es tan inmenso y yo… me siento tan poco, que…
Silencio… abres los ojos y laten las estrellas, mientras…
Silencio… Llega el alba y escribo en tu techo cuanto te quiero, pero…
Silencio… las gaviotas giran entorno a tu vientre y yo…
Silencio… aprendo con ellas la fragilidad de tu cuerpo, la belleza de tus ojos y…
Silencio… me olvido del universo solo por ti, por que…
Silencio… solo soy yo, si soy para ti, pero…
Silencio… por que, he de decir adiós así…

Silencio… como si quisiera descubrir el fin.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Andando, andando (se hace camino... como diría Machado) yo me he tropezado con este blog buscando por internet. Que suerte descubrirlo. Es hermoso lo que escribes. Y con respecto al silencio, supongo que hay miles de palabras en un silencio, y quizás sólo oídos privilegiados alcanzan a oirlo o a sentirlo.
Alma

Anónimo dijo...

soy la misma que antes (esto no es para que se publique)es que no se si le llegaran varios iguales porque se me cortaba la página antes. Espero que no le haya molestado que escribiese en su blog. Si es asi le ruego me disculpe.
Alma

Toni dijo...

Hola Alma: este es el primer comentario que llega. La verdad es que esto va bastante mal. He tardado varias horas para poder poner la foto. ¿Serias tan amable de poner tu primer comentario otra vez?

Toni dijo...

Todo llega, incluso los mensajes perdidos. Gracias Alma por tus palabras (si te soy sincero las necesitaba) Hay días que no entiendo nada ni a nadie. Y entonces solo me consuela el silencio.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hola Toni, dices que no entiendes nada ni a nadie. Se que es sentirse asi y por muchas cosas que pueda decirte no es fácil, pero recuerda que siempre hay mañana y si hoy llueve mañana gracias a esa lluvia todo se ve más hermoso.
Un abrazo,
Alma

Anónimo dijo...

Un silencio compartido, es la andadura de dos almas hacía una sola vida.

Pshhhhh.

Beso.

Alma dijo...

¿Qué tal ha amanecido esta mañana para ti? Espero que dentro de ese silencio veas la luz de esa vela.
Un abrazo,
Alma

Toni dijo...

Bueno Gracias Ana y Alma, hoy me siento mejor, he conseguido entender algunas cosas. Y otras no las creo, simplemente eso. Entre las palabras y los actos debe haber una concordancia y si no la hay...

Anónimo dijo...

Fue en ese tiempo, cuando decidió retirarse hacia la soledad del océano a meditar.

No soportaba su vida ajetreada, la tensión, los ruidos, la ciudad… Sus problemas eran fantasmas con los que cada noche luchaba entre sueños y despertaba con la cara helada y empapada en sudor.

Cogió su pequeño barco y decidió perderse en la inmensidad para encontrar su propia calma.
Los días y noches eternos pasaron, el sol quemó su piel y la brisa repleta de sal rajó sus manos y labios. Descubrió el silencio ensordecedor y pensó perder la cordura, aunque en realidad nunca la había encontrado.

Bajo la luna llena descubrió una noche que estaba en paz, que su mente ya no le gritaba, pues había aprendido a no luchar contra ella, tan solo en ese momento se dio cuenta que al dejarse vencer por ella, había logrado acallarla y por lo tanto encontrar su propia quietud. Por fin había conseguido escuchar el silencio.

Regresó a casa, a su trabajo, a su familia y amigos. Estando allí, descubrió lo absurdo de su viaje interior en soledad, pues la calma y el silencio hay que buscarlo entre el bullicio, cuando alguien está en silencio es fácil encontrar la paz, cuando lo máximo que puede oirse es la brisa que acaricia tu cara puedes encontrar el silencio y cuando tan solo te dedicas a respirar, encuentras la calma. Nada a tu alrededor influye sobre ti.

Aprendió que para encontrar la verdadera paz interior se debe estar entre la lucha, para escuchar el verdadero silencio hay que aprender a escuchar desde dentro hacia fuera, cuando los ruidos te abruman.

De esta forma, a partir de ese momento, fue donde no había paz para ofrecer su calma y cuanto más le daba a los demás, su propia paz más se incrementaba. Ese era el secreto, su secreto, su humilde paz que ofrecía sin pedir nada cambio a los demás, era su propia paz.

Para acceder a su camino, primero hubo de equivocarse eligiendo el equivocado pensando que era el correcto.

Al fin y al cabo en esta vida, todo se trata de elecciones… finalmente creo que todos los que seguimos caminando, encontraremos nuestro camino, pero sin detenernos en nuestra búsqueda.





"Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen."


Un abrazo repleto de calma..

Cris.

Toni dijo...

Precioso cuento Cris. Estoy de acuerdo en el fondo del cuento pero no cuando dices " descubrió lo absurdo de su viaje interior en soledad" La primera vez que tu mente calle, que encuentres la paz, ha de ser en tu interior y en soledad. Una vez que conoces el camino o el modo de llegar hasta allí ya puedes crear esa paz en cualquier situación incluso rodeado de gente. A veces es mas difícil, otras no.
Estoy muy de acuerdo con lo que dices de "dar". Das paz, das amor, das amistad y cuanto más das, más tienes. Solo quien lo haya probado lo sabe. Preciosos tus versos finales.

Un abrazo que nos ayude a crecer.

Anónimo dijo...

Efectivamente, tienes razón, Toni.Has dado en el talón de Aquiles de mi historia.. pero en realidad, fue premeditado.

No conoces el pasado de mi personaje, él en realidad no buscaba la calma y el silencio, solo huía de algo que lo atormentaba pues no lo comprendía e intentaba luchar contra él, no llegaba a entender que esa incongruencia que él hallaba era la coherencia del hecho en sí mismo.

Quizás, algún día, llegues a comprender este galimatías. Para eso, solo tienes que ponerte en su piel, tal y como yo lo hice.

Un lunático abrazo.

Cris.

Anónimo dijo...

En tu silencio escucho mi voz, cuando al abrazarme me dices Te quiero sin palabras.